Escándalo en la primera división de Bolivia.
Redacción.- Una grave denuncia criminal ha sacudido los cimientos del futbol boliviano tras la aplastante victoria de Always Ready por 6-0 frente al Deportivo Guabirá en El Alto. El arquero del equipo visitante, Manuel Ferrel, fue víctima de fuertes intimidaciones que condicionaron el desarrollo del encuentro y la estabilidad emocional de su plantel.
La denuncia y el terror en la cancha
El director técnico de Guabirá, Bernardo Egüez, reveló en rueda de prensa que el guardameta confesó haber sido amenazado antes de salir al terreno de juego.
- La extorsión: A Ferrel se le exigió una suma de dinero y dejarse encajar tres goles. La advertencia fue tajante: si no cumplía, asesinarían a su esposa y a su madre.
- Impacto en el partido: El arquero inició como titular, recibió tres tantos en apenas 39 minutos y, desbordado por la situación, pidió ser sustituido por Jorge Araúz, quien finalmente encajó los tres goles restantes.
- Pánico en el vestuario: El delantero Víctor Abrego confesó que el miedo paralizó al equipo. “Me daba miedo hacer un gol, salí llorando”, relató, evidenciando el terror a represalias contra la familia de su compañero. Por su parte, el lateral José Enrique Flores añadió que muchos jugadores ni siquiera querían disputar el encuentro.
Reacciones y exigencia de justicia
Ante la gravedad extrema de los hechos, los protagonistas han solicitado la intervención inmediata de la justicia ordinaria y deportiva.
- Postura de Always Ready: A través del dirigente Marcelo Ortiz, el club local expresó su solidaridad con Guabirá, deslindó responsabilidades y se ofreció a colaborar plenamente con la Fiscalía para esclarecer el suceso.
- Llamado a las autoridades: Egüez exigió la intervención inmediata del presidente del club, Rodrigo Paz, del titular de la FBF, Fernando Costa, y del Ministerio Público para encarcelar a los responsables.
- Un contexto crítico: Este oscuro episodio revive los fantasmas de 2023, cuando la propia Federación Boliviana de Fútbol (FBF) denunció una red de amaño de partidos. A esto se suman las constantes huelgas por deudas salariales y el desorden administrativo que asola al torneo.
El caso ha quedado en manos de la Fiscalía y de la FBF, mientras el plantel de Guabirá se mantiene a la espera de respuestas y, sobre todo, de medidas urgentes que garanticen la integridad de los jugadores y sus familias.
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